Tras el fiasco del campamento de semana santa… no nos quedaba otra posibilidad. Una acampada en San Marcos para ver si esta vez si se animaban los scouts. Y parece que así ha sido. El frío, el viento, e incluso la lluvia podían habernos aguado (nunca mejor dicho) la fiesta; pero nada de esto ha podido con nosotros.
Qué mejor cosa que una acampada para estos días santos. El jueves partíamos de Albelda con la esperanza de que no nos lloviera ni hiciera demasiado frío. Lo del frío, ya es normal… siempre que salimos nos hace fresco, pero ya, eso de que el último día nos llueva… en fin, pasa de castaño oscuro.
La acampada la comenzábamos 19 personas, un número más que admirable, aunque la terminábamos unos pocos menos 14, que si me quiero ir a casa, que si tengo comida, que si tal que si cual, pero bueno, los que nos hemos quedado todos los días nos lo hemos pasado genial.
El gran juego de los Palensilux mezcló lo que más nos gusta: la bandera y el juego de pañoletas. La resolución, una celebración por todo lo alto. Pero si pensabais que no ibais a aprender nada, estabais muy equivocados. Comida trampera ¿qué será eso?, pues… lo habéis descubierto, aunque no en las mejores condiciones. Sin embargo, algo más sabéis.
Las dos noches que hemos pasado… unos más, otros menos, pero el frío y el viento se han dejado notar. Aunque, si por algo destacan las horas de sueño es por la grandiosa orquesta nocturna de ronquidos encabezada por el que nunca está de más Raúl Chicote, y la pequeña pero entrañable Ioana. Aún así, hemos podido dormir, para dar el cien por cien durante el día.
Para la cena del jueves se quiso innovar y digamos que no salió todo como estaba planeado. Igual la falta de luz nos impidió cocinar como se acostumbra hacer. Aún así, la cena trampera salió medianamente bien, y sin gustar a todos, tampoco defraudó, pensar que podía haber estado muucho peor!! jajajaja.
El paseo del viernes a Clavijo, nos sirvió para poner utilizar un poco las piernas, y aunque algunos se quejan a cada paso que dan, al final llegamos. Para liberar tensiones jugamos un ratillo a polis y cacos, y ambos equipos estuvieron muy igualados. Luego, vuelta a San Marcos, la bajada, más cortita pero en la que nos reímos igual, o más que a la ida.
Un día de juegos y diversión, todo convivencia. La cena del viernes, muchísimo mejor, donde vamos a ir a parar… y otra vez a la camita prontito, que ha sido un día muy largo y tenemos que descansar.
Sábado, nos vamos para casa. La lluvia ha estropeado la recogida de las tiendas, pero es hora de volver para Albelda. Después de recoger todo, y dejarlo muy limpio, vuelta a hacer el camino a pie, aunque esta vez es todo cuesta abajo. Y… llegó el momento del ansiado reencuentro entre padres e hijos… dos días son muchos sin ver a nuestros padres.
La próxima acampada esperemos que sea igual o mejor y que vengan todos los que se han perdido esta por diferentes motivos… ahí lo dejo… Esperamos que lo hayáis pasado muy bien, y que sigáis poniendo las ganas y la alegría en todas las actividades que hagamos.
Buena senda y largas lunas.