lunes, 16 de agosto de 2010

SOMALO 2010, un gran campamento


Otro año más un campamento de verano, y otra vez más, muchísimas ganas de pasárnoslo en grande. Somalo ha sido un sitio ideal para desarrollar un campamento tan largo, una casa grande, en la que poder pasar muchas horas sin aburrirte, y ¡cómo no! sus jardines y terrenos varios.

El primer día, todos quedamos alucinados al ver la inmensidad de la casa, aunque después nos acostumbramos a tener que convivir en tanto espacio. La descubierta, tan típica en los campamentos (y tan necesaria ya que así conocemos un poco mejor el lugar en el que estamos) transcurrió sin casi ningún incidente, cierta niña nueva dio un poco la nota y cometió un par de sacrilegios, pero se lo perdonamos.

Lo cierto es que todo el campamento ha estado genial, ir actividad por actividad sería quizás excesivo, aunque vamos a recordar las mejores. La noche de Furor todos nos lo pasamos en grande, una velada diferente y altamente divertida. La velada de temática libre… en fin, también estuvo muy bien, la imaginación voló y se hizo bastante amena. Alguna de las pruebas tuvo que ser modificada por no ser apropiadas, pero en general todo fue genial.

El día de grupo se ambientó en el año jacobeo, y tras una caminata cortita fuimos a ver a los peregrinos como llegaban al albergue, y ya de paso, charlar un ratillo con ellos. Toda una experiencia que sirvió para aprender un poco más acerca del camino de santiago y sobre los propios peregrinos. Luego, por la tarde una gymkana para llegar hasta Santiago de Compostela, pruebas para aquí y pruebas para allí.

Y llegó. El Raid, el día de antes, un taller para preparar la mochila que… bueno, todo hay que decirlo, hubo quien pasó del tema y luego hizo la mochila de aquella manera. Si el año pasado hubo algún que otro contratiempo, este año no iba a ser menos. Partimos una mañana un poco agria, pero muy buena para caminar. Antes de empezar un tropero (no vamos a dar nombres) quemó a la pobre María en la pierna con un mechero, un incidente de poca importancia.

Mochila al hombro comenzamos un poco tarde, pero con ánimo desde Manjarrés; 300 metros más adelante comenzaban las quejas. Santa Coloma, pueblo intermedio donde íbamos a comer a pesar de verse parecía estar lejos, nadie sabía lo que nos esperaba al día siguiente. Llegamos a unos merenderos justo a la hora de comer, ¡qué hambre! Una tarde amena entre el juego de Pueblo Duerme, y la caza de lagartijas. Nombres como piticli o Baden Powell fueron los elegidos para estos animales. Luego por la tarde, otra vez con las mochilas a cuestas comenzamos la segunda parte de la etapa. Destino: Castroviejo.

La noche, sin comentarios, una vez más los ronquidos de Raúl amenizaban el sueño, y sobre las 7 de la mañana una procesión de vacas nos despertaba a todos (el pastor se tuvo que quedar muy a gusto). Una vez estuvimos preparados partimos hacia Camprovín. 5 kilómetros de subida por una pista forestal y 7 de bajada, todo un reto que unos solventaron con mejor predisposición que otros. Las valientes María y Marina; los 4 fantásticos que ayudaron a Ainhoa a subir, el trío calavera que toco cima a su ritmo, y Raquel que luchó por subir como la que más. La zona donde acampamos para dormir…decir que era un mar de agujeros, era imposible colocarse para dormir bien. Además, para colmo, un avispero en una de las mesas donde cocinábamos lo que produjo varias picaduras y un momento (que se hizo larguísimo de tensión), Marina pensaba que era alérgica a las avispas y que iba a morir, menudo disgusto. Al final todo acabó bien, y al día siguiente, como premio y modo de descanso, una tarde de piscina (luego os quejáis).

La velada de terror estuvo a punto de ser una catástrofe. El miedo atenazó a casi todos, y nadie quería entrar en la casa encantada. Al final, todos participaron y se lo pasaron bien. Sustos por aquí y sustos por allá, pero gustó. Habrá que repetir ¿no? jaja

Y llegamos a los últimos días. La vela de armas, muy emotiva y en un ambiente cautivador, la naturaleza nos rodeaba. Dos pie tiernos Iset y Sara (alias Maitilla) realizaban la promesa; y dos la renovaban Jalón y Jasmine. Al día siguiente, tras ver las promesas de manada, se volvía hacía el acto público de la promesa.

Y todo lo que empieza, acaba. La tarde del último día fue una tarde de decir adiós, o mejor, hasta luego. Los pasos de sección estaban llegando. Los nuevos troperos se divirtieron con sus nuevos compañeros, mientras los que pasaban a escultas se iban a aprender algo más de esta nueva sección. Luego llegó el momento de la ceremonia. Emotiva, pocas lágrimas pero mucho sentimiento. Las cartas de despedida el momento de mayor emotividad, alguna lágrima se escapó.

Esta vez los obstáculos supusieron un reto para aquellos que querían acceder a una nueva rama. Cruzar un entramado de cuerdas, o un río sin mojarse fueron las dos pruebas de los futuros troperos y escultas respectivamente. Luego el Boom ambientado en los años 80, un montón de disfraces y muchas risas. Y para que no se quejarán, fuimos a Uruñuela a echar unos bailes. Nada más llegar causamos sensación y es que íbamos disfrazados. Eso sí, animamos a todo el pueblo a bailar con nosotros.

Y toda última noche tiene sus… “bromitas”. La ropa sirvió para poner SOMALO 2010 en la plaza y las mochilas aparecieron “misteriosamente” colgadas de una portería. Y a la manada… mejor olvidamos el bunker en el que se levantaron!.

En fin, ha sido un campamento de muchas experiencias, muchas vivencias y anécdotas. Espero que no os olvidéis de estos días con nosotros y, de todo corazón, puedo decir que me he sentido como en casa, arropado y muy contento.

Para terminar, decir que espero veros en octubre cuando comencemos de nuevo con las reuniones. “SIEMPRE LISTOS”


Buena senda, buena ruta y largas lunas.